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Jamón Ibérico de Extremadura: El sabor auténtico de la tierra

Jamón ibérico cebo de campo y cebo

El jamón ibérico de Extremadura es reconocido por su sabor único y su calidad excepcional, debido a una combinación de factores que hacen de esta tierra un lugar perfecto para la producción de este manjar. Las dehesas de Extremadura ofrecen un entorno ideal para la crianza del cerdo ibérico, con amplios espacios donde los cerdos pueden moverse libremente y alimentarse de bellotas y pastos naturales, lo que contribuye a la infiltración de grasa en la carne y a la textura marmoleada que caracteriza al jamón. 

El territorio de Extremadura: Cuna del jamón ibérico

Extremadura es conocida por sus dehesas, vastas extensiones de terreno cubiertas principalmente de encinas y alcornoques, árboles que producen las bellotas esenciales para la alimentación del cerdo ibérico. Estas dehesas son la cuna del jamón ibérico, ya que las condiciones climáticas y geográficas de la región favorecen un desarrollo óptimo para la cría del cerdo.

La temperatura moderada, las lluvias suaves y la baja humedad ayudan a que los cerdos crezcan de forma saludable y con el tiempo necesario para desarrollar la calidad que distingue a este producto de otros jamones en el mercado. Es este ambiente natural y controlado el que permite obtener un jamón ibérico de la mejor calidad.

El proceso de producción del jamón ibérico en Extremadura

Desde la crianza hasta la curación: el proceso artesanal

El proceso de producción del jamón ibérico de Extremadura es profundamente artesanal. Comienza con la crianza del cerdo ibérico, que es cuidadosamente seleccionado para asegurar que cumpla con los estándares más altos de calidad.

Una vez alcanzado el tamaño adecuado, los cerdos se alimentan principalmente de bellotas y pastos naturales durante la última fase de su vida, conocida como la montanera, donde se garantiza la excelente infiltración de grasa en la carne, lo que contribuye a su textura y sabor únicos. Después de la crianza, el proceso de curación comienza, el cual puede durar entre 24 y 36 meses, dependiendo del tipo de jamón. Durante este tiempo, el jamón es colgado en secaderos tradicionales, donde se asegura un proceso de curación lento y controlado que le da su sabor y aroma inconfundibles

La alimentación en las dehesas: Bellotas y pastos naturales

La alimentación de los cerdos ibéricos en las dehesas extremeñas es clave para la calidad del jamón ibérico. Durante la montanera, que ocurre entre octubre y marzo, los cerdos se alimentan de las bellotas que caen de los alcornoques y encinas, así como de los pastos naturales que crecen en la dehesa.

Este tipo de alimentación, rica en ácidos grasos insaturados, es la que da lugar a la característica marmoleada grasa del jamón ibérico, que se infiltra en la carne, aportando sabores intensos y jugosidad. La combinación de las bellotas con los pastos naturales también tiene un impacto directo en el sabor del jamón, dándole un toque dulce y profundo que no se encuentra en otros tipos de jamón.

¿Por qué elegir jamón ibérico de Extremadura?

Sabores únicos gracias a la tradición y el clima

El jamón ibérico de Extremadura es único no solo por la calidad de los cerdos, sino también por la tradición que rodea su producción. El clima de Extremadura, con sus inviernos fríos y veranos cálidos, favorece el proceso de curación natural del jamón, asegurando un sabor profundo y equilibrado.

A lo largo de los siglos, los productores de esta región han perfeccionado sus técnicas, transmitiendo de generación en generación el conocimiento necesario para crear un jamón que hoy es reconocido internacionalmente. Esta tradición artesanal y el entorno privilegiado de las dehesas hacen que el jamón ibérico extremeño se distinga como uno de los más exquisitos y auténticos.

La denominación de origen y su reconocimiento

La Denominación de Origen Protegida (DOP) del jamón ibérico de Extremadura garantiza que cada pieza de jamón que lleva esta etiqueta cumple con los estándares de calidad establecidos por la región. La DOP asegura que el proceso de producción, desde la cría de los cerdos hasta la curación final del jamón, cumple con normas rigurosas que aseguran su autenticidad y excelencia.

Este reconocimiento garantiza que los consumidores puedan disfrutar de un producto 100% genuino, elaborado de acuerdo con las mejores prácticas tradicionales. Además, la DOP es una garantía de que el jamón ibérico de Extremadura es producido exclusivamente en esta región, lo que lo convierte en un producto aún más especial y único en el mercado.

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